Autor: Walter Hugo Rotela González
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Comercio Exterior
Siempre me gustó viajar y conocer aquello que hay más allá de la ciudad donde uno realiza sus actividades cotidianas. De chico iba a un paso fronterizo y llegaba a la capital de un país vecino. Podía notar el movimiento vertiginoso de los vehículos en las calles de la ciudad principal, en contraste con la…
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Otra Dimensión
Días atrás, hace casi un mes, escuchaba un programa de radio mientras almorzaba. En determinado momento, el director de un grupo coral invitó a los amantes de la música góspel a presenciar un espectáculo donde se ingresaba a otra dimensión. Por casualidad fui a parar a dicho evento. Una vieja amiga me invitó al espectáculo…
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Cacería en enero
Una siesta, a fines de diciembre, tres hombres mayores, ahora jubilados, están sentados a la sombra de un viejo árbol de mango. Usan pantalones muy cortos y camisas amplias, de mangas cortas, o, pantalones de tela muy delgada y enrollados hasta las rodillas. Disfrutan de la refrescante bebida que llaman tereré. El sol, más que…
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La Playa
El trabajo de Bustamante se desarrolla dentro de una cabina de fibra de vidrio que está sobre la costa de la bahía, a escasos cien metros del agua, entre cientos de contenedores apilados, cuidadosamente, uno encima de otro, en grupos de tres o cuatro, pocas veces más que eso. El perímetro está cercado por un…
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El molino quemado… un santuario natural
Los caminos estaban llenos de polvo, secos, muy secos. La tierra cubría las hojas de las plantas que surgían rebeldes, amontonadas unas con otras, al costado del camino. Más adentro de los alambrados, las plantaciones de girasol, sorgo, maíz o trigo, afloraban mansas, sumisas, en ordenadas filas rectilíneas. El conjunto lucía como una armoniosa ciudad…
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Remolinos en la siesta
Lo que se relata a continuación ocurrió en las tierras de las largas siestas. En esa hora que el sol expresa toda su furia sobre los habitantes; sobre los ralos pastos; sobre las aves que se atreven a recorrer el vasto territorio, de quebrado suelo por la sequedad.
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Don Estanislao
Las únicas caras que Salvatore conocía como familiares eran las de los Contreras. Sin embargo, ellos siempre le habían dejado en claro que, si bien era de algún modo parte de la familia, no era más que un criadito. Tenían un lazo lejano de sangre, pero la condición económica de sus padres lo ponía en…
