Categoría: Emig Paz
-

Promesas
Tengo una promesa astral escondida en el bolsillo cada noche la miro oculta en silencio mientras duermo.
-

El fantasma
El pueblo se veía desierto. Unas pocas lámparas de alumbrado eléctrico iluminaban tenues las angostas calles empedradas. En la lejanía cantó un guaco, los grillos no pararon de chillar, los perros aullaban temerosos más que ladrar, la sombra de la mujer de elevada estatura se deslizó suave contorneándose hacia todos lados, de su garganta salían…
-

Versos desnudos
Poema de Emig Paz. Versos desnudos.
-

Jâgermeister a Orillas del Potomac
La tarde comenzaba a caer sorprendida sobre Washington D.C., la capital de los Estados Unidos de América lucía convulsa entre la esperanza, la decepción, el miedo y la intriga.
-

Sueños de Luna
La mujer estaba sentada al atardecer en la plaza pública del pueblo mirando jugar un grupo de adolescentes a las maromas, el juego de los chicos le pareció divertido y decidió quedarse hasta el anochecer.
-

MISTICISMO
Mire a Dios en el ojo de una nube, me preguntó por las luchas perdidas ylos gritos ahogados de la inocencia.
-

Sueños líquidos
Los viejos se despidieron entre bromas como dos buenos amigos apostando a quién sería el primero en llevarse la niña a la cama; llegaron a sus casas, cenaron y se dedicaron a escuchar sus programas radiales favoritos. Parecían estar sincronizados con el mismo pensamiento, sus mujeres no dijeron nada, bien sabían de sus andanzas y…
-

La Venganza
La sangre corría por torrentes deslizándose hasta el pequeño río que atravesaba el potrero, había estado corriendo desde las seis de la mañana de ese aciago domingo; los transeúntes uno a uno se detenían a contemplar el agua corriendo bañada de sangre, nadie podía determinar la fuente exacta de tanto líquido rojo, en pocas horas…
-

Una Muerta Viva
«Qué podríamos hacer con esa difunta que no termina de morirse, hija, ya son dos meses de martirio desvelándonos y esta mujer no da signos de muerte alguna”, se quejó el anciano hombre a la hora del almuerzo, mientras acariciaba la cabeza de Nerón, el perro pastor alemán que le había regalado su compadre político…
-

La Escalera
Volaron las gaviotas, Llevando entres sus alas, Los días del año, Solo estoy yo parado, Bajo el umbral de la escalera, Mirando caer los desengaños.