¿Para ti qué es más real ,  los sentimientos o los hechos?

Es muy fácil confundir nuestros sentimientos con realidades, lo normal es pensar “Si lo siento, es así”.

El dotar a los sentimientos de realidad, es lo mismo  que dotarnos a nosotros mismos de realidad. El sentimiento está hecho de la misma naturaleza de la que estamos hechos nosotros, así que nada más fácil que pretender que la realidad de lo que somos esta en lo que sentimos. ¿Todo muy lógico, si?.

Cuando  somos adeptos a  este pensamiento,  decimos,  soy lo que siento.

Una conclusión que rápidamente podemos sacar de esta forma de entender lo que somos es :  Si dejo de sentir lo que siento dejo de ser quien soy. Para este tipo de persona su realidad son los sentimientos.

Con estas ideas, para estas personas, la posibilidad de introducir cambios en su vida, que exigen cambios importantes en sus sentimientos, significa tener que enfrentarse a una difícil destrucción de lo que consideran su realidad, además de tener que enfrentarse a esa parte del cambio que dice:  Dejar de ser quien soy.

Tener que afrontar un cambio con esta definición de la situación, es muy difícil, ¿Cómo es posible abordar ese  “Dejar de ser quien soy”, sin sentir temor , e incluso , pánico, ya que esto nos enfrenta  a la destrucción o desaparición de mi persona.

La solución, está en saber que no solamente soy lo que siento, también es una realidad que soy lo que hago, y así puedo romper el bloqueo que me presenta la posibilidad de destrucción de mi realidad, y de lo que soy, aunque tenga que cambiar mis sentimientos, porque mi realidad  está también en los hechos de mi vida, mi biografía no son solamente mis sentimientos,  sino mis acciones y decisiones.

Hay un ejemplo ilustre de cómo llegar al convencimiento del valor de los hechos. Es el caso del Padre Vicente Ferrer S.J.

Su comunidad le llevó a la India, a realizar su labor espiritual, pero sufrió una especie de “conversión“ el vio una sociedad con una enorme cantidad de problemas por resolver, al mismo tiempo que muy espiritual. Y sufrió una conversión que él llamó la “Rebelión interna”.  Se dijo a si mismo, que aquella sociedad no necesitaba de más espiritualidad, de más reflexión interna, de más enseñanzas religiosas, y decidió apostar claramente por los hechos, por entrar a resolver  con hechos, no con  oraciones, los problemas de falta de agua, de pobreza, de falta de hospitales,  de injusticias. El entendió que había que actuar. Entendiendo  la realidad desde  los hechos.

Si Ud. piensa que los sentimientos son la realidad, tiene que demostrarlo con hechos.

Luis Tudanca 

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