Carta de Liberación Femenina Ancestral

Yo _____________________ (tu nombre y apellidos completos)  me sitúo en el centro de mi Círculo Femenino de Ancestras. Convoco la presencia de mi madre, mis abuelas, mis bisabuelas, y todas las mujeres de mi sangre y ADN que me precedieron. Miro sin juzgar todos los secretos de abusos, violencia silenciada, palizas y el dolor del machismo que han viajado por mi árbol genealógico.

Reconozco todo el peso de la misoginia que les quitó la voz y las obligó a la sumisión. “Yo Soy el que Yo Soy”. Soy la verdad pura revelada que elimina y destruye todos los sufrimientos y las sombras del pasado. Corto ahora y para siempre los hilos invisibles y lazos de lealtad  que me unían al dolor de mis antecesoras. Renuncio hoy a pagar con mi cuerpo y mi alegría de vivir las deudas kármicas de mi linaje femenino. “Yo Soy” la Espada de Luz Azul cortando toda memoria errónea en mi ADN. “Yo Soy” libre, y ellas son libres en mí.

Suelto la carga de la vergüenza ajena. Transmuto en Luz los miedos, las culpas, la sumisión, el perfeccionismo, y el síndrome de la impostora. “Yo Soy” la Llama Violeta Transmutadora consumiendo toda huella energética de desvalorización, y desprecio hacia las virtudes empresariales de lo femenino. “Yo Soy” la restauración de la dignidad y tomo de ustedes la templanza de la resiliencia, su capacidad de dar vida, de parir lo nuevo, sus energías de vida, y su sabiduría ancestral.

Devuelvo todo lo demás a su punto de origen con más moléculas de luz divina y amor incondicional.  Por el Poder de la Intención aquí y ahora decreto que cada vez que lave mis manos con agua se purifiquen mis memorias emocionales. Hoy me envuelvo en un pilar de “Luz Blanca Amorosa” donde nada que no sea el Bien Mayor Manifestado Continuamente pueda penetrar. Esta Luz Divina me rodea en un círculo protegiéndome de toda energía negativa, diabólica y discordante. Mi Campo Áurico es un santuario de Luz  Pura y Sagrada. “Yo Soy el que Yo Soy” invulnerable a cualquier proyección maléfica. “Yo Soy” la corriente infinita de abundancia y prosperidad que fluye por mis manos. “Yo Soy” la sabiduría ancestral puesta al servicio de la vida. Cada paso que doy es un paso a la realización de mi propósito y éxito. “Yo Soy” la victoria de la Luz Divina en mi linaje femenino reclamando mi derecho a la salud perfecta. “Yo Soy” el sol que brilla después de la tormenta iluminando todo. “Yo Soy” dueña de mi energía vital, mi casa, mi cuerpo, mi mente y mi alma. Cada una con su destino, yo con el mío propio. Sello este gran decreto con la nueva vibración luminosa en el Nombre del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y del Verbo Creador “Yo Soy” para que se manifieste el Orden Divino en todos los planos de la existencia. Sigo mi propio camino. Lo que quedó liberado, queda liberado. Lo que ha sido sanado, queda sanado. Lo que ha sido bendecido en mi espacio crece y se multiplica.

Gracias Divinidad. Hecho está. AMEN.

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