Muy temprano, me llevabas
con mis ojos casi cerrados
los miedos de siempre
al empezar primer grado.
Los árboles de la plaza
me parecían tan grandes
y los gorriones se peleaban
por migajas en la calle.
Al llegar al colegio esperabas para saludarme
entraba al aula y vos mirabas
y yo, quería con vos quedarme.
Ay !!! cuántos años pasaron
cómo quisiera tenerte
y acariciar esas manos
que me llevaban sin falta, a mi primer grado.
Lloro al no tenerte,
sé que está Dios a tu lado
pero al pasar el tiempo
quisiera decirte «te amo».
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