En la Facultad de Derecho siempre se menciona “más vale un mal arreglo que un buen pleito”, cuando estudias derecho no lo entiendes del todo ya que te estas preparando para litigar en todo momento. Esta crisis pandémica nos demostró que el cierre de los Tribunales puede dejar en total estado de indefensión a miles de personas con procedimientos civiles, mercantiles o laborales en proceso, es por lo que urge una modificación a la abogacía después de esta pandemia, es crucial transformar y dar la vuelta de campana a la resolución de conflictos.

Toffler insistía que hay que aprender, desaprender y reaprender el pensamiento jurídico actual, entonces porque no generar un nuevo concepto legal de la prevención, es el momento de hacer derecho preventivo y no correctivo, desahogar los Tribunales con tanto litigio y hacer caso de las medicaciones, convertir al abogado en un mediador de calidad que termine los conflictos sin necesidad de un Tribunal, pelear es, y será siempre, un desperdicio de tiempo y esfuerzo.

México esta rebasado en el trabajo de Tribunales, se tienen torres de expedientes que no pueden ser debidamente estudiados

La justicia en este país es muy relativa, es por ello por lo que siempre será mejor recomendarle al cliente que concilie, que acepte su parte de la perdida y que haga buenos acuerdos, basados en un derecho fino, acuerdos privados de resolución de conflictos, este es, y debe ser, el nuevo perfil del abogado post COVID.

Seamos unos rebeldes con causa, podemos pensar en quitar la decisión al Estado de resolver mis conflictos, a través de un conciliador privado, mi abogado de confianza, quien logre un acuerdo con mi contraparte donde ambos cedamos algo y lleguemos a acuerdos futuros con cláusulas claras y precisas en caso de incumplimiento, dejando como último recurso disponible un conflicto legal.

El derecho preventivo debe ser el derecho moderno, gastar en buenos contratos, en procedimientos de ejecución aceptados entre las partes en caso de conflicto.

He visto sentencias maravillosas ganadas de manera impecable, pero sin poder cobrarse y he visto litigios que llevan años tratando de resolverse sin avance alguno por la cantidad de “chicanas” que se aplican durante su resolución, ser un buen abogado litigante no garantiza que tu cliente obtenga lo que desea, incluso ganar el litigio no lo garantiza

Lo que te hace un buen abogado es prever llegar a un litigio, es resolver el conflicto de manera rápida, efectiva y elegante.

Seamos abogados éticos, pensemos en un derecho diferente, preventivo, donde las resolución de conflictos no dependa de la carga de trabajo de los Tribunales o tener la incertidumbre de que, aun habiendo ganado, puedas cobrar, hacer contratos muy fuertes de inicio, con procedimientos de ejecución incluidos, con fianzas, contratos preventivos y permitamos que esta prevención proteja a nuestros clientes dejándoles en claro que lo último que vamos a recomendarles es enfrentarse a alguien en un litigio, transformémonos en artistas del derecho contribuyendo así a fomentar la cultura de prevención que tanta falta hace.

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