Mi voz
rota y resquebrajada
de gritar tu nombre
en medio de la nada,
en un océano sin peces,
en un desierto sin arena,
en una ciudad sin ruido,
en el cielo sin aire,
en una atmósfera de gas ciclón
que ahoga a la mañana.

Grité tu nombre
dentro del sueño
en ese sueño del cielo,
ese sueño que todos soñamos
buscando la salvación
la huida de este mundo
hacia un lugar mejor.

Donde un susurro
diga mucho más
que muchas palabras,
y un silencio prolongado
no cause ansiedad
si no alegría,
y que ese vacío
que todos alguna vez
hemos sentido
en el corazón
desaparezca
en ese lugar
llamado.

El sueño del cielo.

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