Amor… sentimiento sublime que ha inspirado las más bellas canciones y poesías, los cuadros más hermosos y novelas inolvidables. Quién no suspiró con “La Casa de Los Espíritus” de Allende o “El Amor en los Tiempos del Cólera” de García Márquez pensando que lo único que quieres es conocer a la pareja perfecta, tu media naranja, encontrar a esa persona que te quiera tanto como tú a ella… ¿Pero dónde y cómo conocerás a esta persona? Si eres soltero o soltera y te invitan a una fiesta o sales a cenar o al bar, -aunque no lo aceptes públicamente- tienes siempre la esperanza de encontrar a tu príncipe/princesa esa noche… Ultimadamente hasta la Cenicienta encontró a su príncipe en un baile after hours, ¿no? Así había funcionado siempre, esta es la forma convencional… hasta ahora.

Hay una lógica indiscutible detrás los dating sites y es el hecho de que, -al menos al principio- la relación se basa en gustos, educación, valores y estilos de vida similares y, si bien hay una foto que resulta atractiva para continuar el contacto, la única herramienta disponible es demostrar tu verdadero yo. No hay contacto físico que “nuble” la lógica: Eres afín, o no, funcionas a la misma velocidad o no, tienen el mismo sentido del humor o no. Otra ventaja es que, si eres una persona muy ocupada puedes conocer gente desde tu casa, a la hora de la comida, en el trabajo… en cualquier momento que tengas disponible, pero la mayor ventaja es que multiplica tus posibilidades de conocer a la persona adecuada para ti en un porcentaje fabuloso: En toda tu Cuidad, en todo tu País o ¡El mundo entero! Y así fue justamente como conocí al FEI (si no leíste mi primer artículo, significa Flamante Esposo Inglés).

