La cultura es la manifestación del hombre por expresar la creatividad con sentido de la belleza, por divulgar el conocimiento científico y por establecer normas de comportamiento que hagan más llevaderas las relaciones de un grupo social que se dan en una época determinada.  Es  la cultura, una llama crepitante que va afianzándose en el Templo Interno del ser, para conformar un mundo de valores, de reflexiones, de actitud y de todo aquello que conduzca a enriquecer  las relaciones  humanas.

Desde que el hombre se organizó como grupo social, siempre buscó la manera de manifestar sus inquietudes. El descubrimiento del fuego, surgido en parte como una necesidad, pero también por una mera curiosidad, le permitió dar un paso gigantesco en el desarrollo de sus potencialidades. Como individuo y como género.  La organización social vino entonces a establecer normas de conducta, para regir estas relaciones. El vivir dentro de una sociedad, nos impone respetar las normas de comportamiento establecidas y quienes  las ignoran, actúan al margen de las mismas, constituyéndose así en una anarquía. En muchas ocasiones, en una anarquía que viene siendo individual, pues, ese ser humano va por allí sumergido en su propio mundo, conviviendo el caos dentro de su ser.

La cultura viene entonces a regular la línea de comunicación que debe haber entre el individuo y lo social. ¿Cuáles son las manifestaciones culturales más frecuentes con las que el ser se identifica?, aquellas que lo mantienen alrededor de un orden armonioso, para llevar su cotidianidad entre  parámetros equilibrados en su comportamiento. El arte y la ciencia son dos de esos parámetros que el hombre extiende como una alfombra mágica, para llevarlo a volar por donde su imaginación quiera ir. La música, la pintura, la escultura y la literatura/ disciplinas ordenadas en su mente/ cuando se manifiestan por natura/ nos llevan a vivir intensamente/.  Ellas son necesarias  en la vida del hombre, como puede serlo, la voluntad de vivir, sencillamente.  La ciencia también  es una manifestación cultural, porque los grandes descubrimientos  científicos han  llevado al hombre a salir de la oscuridad y en donde la ignorancia era la reina que regía su actitud. Todo pueblo tiene una cultura que mantiene sus tradiciones y creencias que lo identifica como tal. De la transmisión constante y sostenida entre sus generaciones, depende el que su cultura se mantenga y el pueblo perdure. O terminará barrido y borrado por ese viento seco y polvoriento con el que Rulfo nos envuelve en los parajes agrestes de sus dos libros.

Uno de los canales  para mantener viva la manifestación de la conducta humana es  la educación. Formar al niño y al adolescente dentro de lo que identifica a un pueblo y a una nación, es mantener encendida la antorcha del saber, de la verdad, de la esperanza y la razón, dentro de su corazón.  En las reflexiones  que el hombre debe hacerse, debe  mostrar un mundo que se nos abra con cada manifestación, en lo artístico, en lo científico, en lo folklórico, en lo espiritual y en lo social. Nada existe que el hombre no pueda conocer, pero si en ese conocimiento va implícita la cultura como rectora de sus acciones, podrá asimilar mucho mejor aquello que se presente y podrá recrearlo y preservarlo para las generaciones futuras en cualquiera de sus disciplinas.

 

 

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