Empezó el countdown…. Las elecciones en Estados Unidos estan por iniciar.

Pero como funciona? 

Desde 1845, la elección para presidente en EE.UU. se produce el primer martes después del primer lunes de noviembre, lo que significa que esta vez se realizará el 3 de noviembre 2020.

La Constitución de Estados Unidos establece un sistema electoral de elección indirecta: los ciudadanos y ciudadanas estadounidenses no votan directamente al presidente, sino a unos representantes que después delegan su voto.

Eso significa que no gana el candidato con más votos, sino el que gane en la mayoría de estados.

Este sistema tiene enormes implicaciones, no sólo para decidir quién gana las elecciones sino sobre la calidad de la democracia.

En las elecciones presidenciales de Estados Unidos, la ciudadanía no vota a uno de los dos candidatos, sino que debe elegir entre una serie de representantes de su estado. Son estos representantes quienes votan a uno de los dos candidatos presidenciales.

Los representantes también se conocen como compromisarios o electores y son convocados por los distintos partidos políticos. Los electores se reparten entre los 50 estados, pero no todos los estados tienen el mismo número de electores: por ejemplo, California tiene 55 electores y Texas, 38.

En todo el país hay un total de 538 electores que conforman el Colegio Electoral, la autoridad que elige al presidente de Estados Unidos.

En casi todos los estados (48 de 50), todos los compromisarios o electores votan al mismo candidato: sus votos van al candidato presidencial que haya ganado por mayoría absoluta. Es decir, todos los votos van al candidato que haya ganado más del 50% de los votos en ese estado.

Las excepciones a esta regla son los estados de Maine y Nebraska. En estos estados, los votos se reparten proporcionalmente: los votos de los compromisarios o electores son una representación proporcional del porcentaje de votos de la ciudadanía.

Así es que en las elecciones estadounidenses hay dos tipos de voto: el voto popular (la ciudadanía que vota a los representantes) y el voto electoral, (cuando los representantes votan al candidato a la presidencia).

Normalmente estos dos votos suelen coincidir. Por ejemplo, si los representantes demócratas son los más votados en la mayoría de estados, es muy probable que gane el candidato demócrata.

 

 

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