En todas las décadas de la vida todos – hombres y mujeres – tienen crisis de la edad especialmente cuando se llega a los 50, puede ser que mientras a algunos los deprime, a otros les da la fuerza necesaria para enfrentarlas y se esfuerzan por dejarlas pasar, es más, si saben aprovecharlas pueden sentirse motivados a cambiar de vida si no están a gusto con ella y para ello hay tácticas y soluciones importantes.

Llegar a los 50 es entrar a un importante cambio de vida, y tal vez sea la crisis más importante y peligrosa a la vez, porque es una etapa en la que no se está ni tan joven ni tan viejo, es la que realmente hace tambalear a la persona, porque tiene que ver con la autovaloración personal, y esto lleva a un auto-análisis que puede convertirse en una dura crítica hacia uno mismo.

¿Cómo puedes saber si te está afectando?

Se apaga el deseo de querer vivir, por ejemplo, si te gustaba ser una persona activa, participar en grupos sociales o religiosos, y de pronto te apagas y ya no quieres salir a disfrutar de la vida, son señales de que estás atravesando por una depresión reactiva o pasajera que, si no se atiende, puede traer trastornos.

 

  • A nivel familiar, ya no disfrutas la convivencia, las reuniones, te has instalado en la apatía total.
  • En tu relación con la pareja, si ha disminuido el deseo sexual y tus relaciones son más esporádicas que continuas.
  • Empiezas a dejar que te domine el temor, y de repente dejas de viajar por miedo a que algo te pase.
Cuando llegan los 50 y empieza la segunda crisis

Cuando llegan los 50 y empieza la segunda crisis

 

La crisis de los 50 aparece cuando sientes que tus expectativas de vida no las cumpliste o quedaron sueños sin cristalizarse, quizá por haberte casado o por la llegada “inesperada” de un hijo. En la parte social, comienzas a cerrar tu círculo de amigos y mantienes el vínculo sólo con unos cuantos; puede ser que se apodere de ti la inseguridad y aun cuando sabes que puedes seguir creciendo en otros sentidos como por ejemplo retomar tus estudios piensas que es un desperdicio invertir dinero, porque crees que hay un tope y que a tu edad ya para qué quieres una maestría o un doctorado.

Otros motivos:

Para los que son padres, la inevitable etapa del nido vacío, cuando los hijos deciden alejarse de su familia de origen por diversas razones, como estudios, trabajo, independencia o creación de nueva familia.

Desmotivación laboral, por realizar un trabajo que poco te agrada o porque el dinero no te alcanza para cubrir tus gastos y la educación de sus hijos.

Por otro lado y algo que no ayuda mucho, es que los cambios físicos son inevitables: El cuerpo empiece a cambiar, la textura de la piel se va transformando, es en este momento donde empieza a tomar forma el miedo a envejecer, tal vez aparezcan las enfermedades psicosomáticas, el funcionamiento de los órganos ya no es igual y también cambia la forma de pensar y de expresarse.

La necesidad de aferrarse a una realidad que se escapa, esto se traduce en la NO aceptación a que estás pasando a otra etapa de tu vida.

Cuando llegan los 50 y empieza la segunda crisis

Cuando llegan los 50 y empieza la segunda crisis

Antes se pensaba que esta crisis de los 50 sólo afectaba a las mujeres, pero según estudios científicos acerca de este tema, cada vez es mayor el número de varones que experimentan estos cambios, cuando llegan a esta etapa es la primera crisis verdadera, y es cuando empiezan a sufrir crisis psicológicas que deben de atenderse.

En realidad, el llegar a los 50 es una modificación en la vida del hombre o la mujer, porque de repente piensas que estás perdiendo algo muy importante – lo primero que seguramente te preguntas es: ¿Qué se ha perdido? Y te vienen a la mente muchas cosas, la mayoría de ellas no concretas, casi inexplicables, quizás la juventud, los sueños y objetivos juveniles, las energías para conquistar el mundo, la sensación de no haber alcanzado las metas propuestas. Lo cierto es que la crisis, de una u otra manera, es inevitable y es cuando empiezas a manifestar actitudes ante la vida de enojo, ansiedad, temor, etc.

¿En qué se traduce todo ello? En la necesidad de introducir cambios en tu vida que van desde: Cambiar de pareja, comprar un coche nuevo, adquirir ropa que te haga lucir más joven o adoptar nuevos hábitos de vida, hacer ejercicio, mejorar tu alimentación, ver la vida desde otra perspectiva, ser más optimista, en fin hay muchas soluciones que pueden ayudarte a hacer más leve este cambio.

Sin embargo, esta crisis inevitable tiene muchas posibilidades de ser aprovechada. Lo más conveniente es analizar qué has hecho en tu vida, sopesar las experiencias que has tenido, los éxitos que cosechaste y seguro también aparecerán las situaciones dolorosas que has vivido, pero de las que has salido siempre adelante.

Todo este recorrido existencial, en definitiva te llevará a realizar un reajuste psico-emocional para abordar con éxito la siguiente etapa de tu vida, que no va a ser igual, pero tampoco va a ser peor porque ya cuentas con un respaldo que has ganado a pulso, superando miedos y barreras que te han permitido llegar a esa temida crisis de los 50 sano y salvo.

 

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