Queda para mí, que no hay condicionante de vida más complicada para un ser humano, que salir huyendo de su propia casa, teniendo que pedir refugio urgente, donde sea, para salvar la vida propia y la de los seres queridos, las razones pueden ser varias, persecución política, o religiosa, guerra, hambruna, terrorismo, etc. todo lo que pone en peligro la seguridad personal y de los amados, lo peor de todo, es que lamentablemente se ha vuelto una constante que en las últimas décadas, en este mundo actual se da en demasía, sin duda como un nuevo paradigma de las Relaciones Internacionales.

Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), organización que en diciembre cumplirá 71 años de fundada, y que desde 2016 preside el filósofo italiano Filippo Grandi, actualmente existen 82.4 millones de personas desplazadas, de ellas, en cargo a la Agencia hay 20.7, los solicitantes de asilo 4.1, del universo de personas refugiadas, el mayor número son los 5.7 millones de palestinos, y los venezolanos en el extranjero 3.9;

las naciones que más expulsan, Siria, Venezuela, Afganistán, Sudán del Sur, y Myanmar,

solo ellos suman al 68 por ciento de las diásporas, los que más reciben, Turquía, Colombia, Pakistán, Uganda (que nivel de desesperación debes de tener, para ir al país 160 de 189, de los que miden el índice de desarrollo humano), y Alemania, con lo que se reafirma el dato, que las personas siempre buscan volver a sus orígenes, a sus casas, por ello el 73 por ciento de los huidos viajan sólo al otro lado de su frontera; un número aterrador, es que el 15 por ciento, son niñas y niños de entre 0 y 11 años, algo también muy importante son los desplazados internos, ósea en su mismo país, suman 48 millones, en este sector, México contribuye con 350,000, producto de la inseguridad y conflictos locales, especialmente de los estados de Chihuahua, Guerrero, Michoacán, Oaxaca, Sinaloa, Tamaulipas, y Chiapas, en esta última entidad, en el mes que está por terminar, en la comunidad de Pantelhó se desplazó a 500 indios tsotsiles que huyeron de la violencia.

El panorama es muy complejo, solo hacer notar que, 82 millones de refugiados es el equivalente a todos los habitantes de Alemania,

lo que implica necesidades de todo tipo, primero que nada e indispensable, alimentación, vestido, vivienda, salud, y la seguridad que es, por lo que primordialmente se da el status de refugiado, sin meternos en exquisiteces como, abastecimiento de agua potable, educación, y respeto a los derechos humanos, situaciones que rebasan con mucho los programas asistenciales de vienen de la ACNUR, o de los territorios a los que llegan estos necesitados de protección y refugio.

México tradicionalmente ha cumplido su parte, desde que el padre de la patria José María Teclo Morelos y Pavón, al inaugurar el Congreso de Anáhuac el 14 de septiembre de 1813, leyó su proclama Los Sentimientos de la Nación, donde el artículo 15 dice, “Que la esclavitud se proscriba para siempre, y lo mismo la distinción de castas, quedando todos iguales, y solo distinguirá a un americano de otro, el vicio y la virtud”, desde ese día, fuimos un lugar en el que los esclavos de la unión americana buscaban llegar, y a todos sin distinción, se les acogió, sin lugar a dudas, en gran parte, después Texas y la Alta California, y todo lo que hay entre ellos, fue el pago que hicimos por la osadía; ya como nación independiente, desde el primer presidente José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix, se dio refugio a un grupo de exiliados cubanos que lucharon de forma infructuosa por la independencia de la isla.

Después de los inicios en el siglo XIX mexicano, nuestro país se volvió rico en este tipo de ejemplos, miles de esclavos durante la Guerra de Secesión en Estados Unidos cruzaron su frontera sur para alcanzar la libertad, un exiliado connotado fue Pedro Santacilia Palacios, cubano que llegó a ser secretario particular de Benito Pablo Juárez García. Los refugiados en nuestro país, han llegado por miles, argentinos, armenios, brasileños, chilenos, cubanos, españoles, guatemaltecos, hondureños, iraníes, irlandeses, libaneses, rusos, salvadoreños, turcos, y uruguayos, etc. los que posteriormente a su inserción, ponen su hombro para ayudar a construir lo que tenemos; esta semana que termina, un centenar de afganos llegó a México, hoy necesitan el apoyo y el arropo de este país, que pareciera, no puede darles nada, pero que sin lugar a dudas, y la experiencia que tenemos es que, en muy poco tiempo, es un centenar de personas que vendrán a sumarse a nuestro esfuerzo, y con creces retribuirán tanto, que lo que hoy se les dé, será nada.

 

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