Era un día corriente y sin mayor actividad en el bosque.El gorila saltaba de rama en rama con sus miquitos en gran desorden, volaban las mariposas jugueteando en el cielo como adornando un colorido cuadro.

De repente empezó una nutrida algarabía. Se había prendido el bosque. Los elefantes con sus trompas echaron agua para hacer accesible la senda que conducía al lago. Los hipopótamos fueron retirando los humeantes troncos caídos sufriendo graves quemaduras.

Las aves rescataron a los más pequeños a costa de perder sus alas.

Muchos animales hicieron lo posible por ayudar a los más débiles y salir vivos de esa tragedia El cocodrilo muy miedoso, escuchó los quejidos de los miquitos y, aunque pensó correr temiendo por su vida, se dirigió hacia ellos y, al verlos tan indefensos subió a los dos hermanitos a su lomo y corrió hacia el lago.

En el camino, halló a un pequeño cervatillo medio asfixiado y, aunque pensó en el tiempo que perdería, agachó su enorme cabeza para que el animal subiera también a su espalda para salvarlo. Corrió de nuevo buscando el agua y, encontró un pájaro con las alas quemadas y, de nuevo, abrió sus grandes mandíbulas y transportó al animal a la vez que saltaban dentro de su boca un pequeño ratón y una culebra.

Mama coneja reunía sus conejitos y cuidaba su embarazo.  Las llamas, el humo y las cenizas impedían ver con claridad la senda que llevaba al lago, pero, al fin, logró entrar en el agua justo cuando el fuego abrasaba su cola.

De repente empezó a tronar y los rayos zigzaguearon iluminando la tierra.

Los animales miraron al cielo suplicando la lluvia. Y llovió durante horas hasta que no quedó ni una brasa encendida. Después, los animales lloraron entristecidos y guardaron silencio ante un paisaje tan desolador.

A la mañana siguiente salió el sol y apareció en el cielo un bonito arco iris que atravesó de lado a lado la tierra y, entonces, una pequeña flor creció de la negra tierra ante la mirada de todos los animales.

La vida les ofrecía una nueva oportunidad

Eran una gran y unida familia que ahora apreciaban mas el valor de la vida, la solidaridad, todo somos iguales ante las tragedias y a los ojos de Dios.

Sigue leyendo a Oscar Delgado 

 

No Hay Más Artículos