En un montañoso lugar, hay un Palacete con un hermoso Invernadero… Y en el centro: Una Mujer, que solo está rodeada de su colección de tazas de té, café y chocolate… para agasajar a sus visitantes con los suculentos acompañamientos de rigor…

Todos quieren verla y oírle decir cosas prohibidas: pero… ¿cosas de qué naturaleza?

Conversaciones, intercambio de ideas, dominio: en fin… poder en su máximo grado de pureza; o sea, no contaminado por nada: cosas que a veces no gustan…

Y así transcurren los días desde el Invernadero de la montaña, entre risas, tazas de exquisitos brebajes calientes… muchos visitantes y uno que otro espía circunspecto que siempre se va decepcionado… sin nada qué contar, porque los secretos al malintencionado, le están velados…

Ella solo dibuja una tímida sonrisa en su rostro cuidando sus plantas… maquinando razonamientos que la llevan a resultados cada vez más importantes llenos de suculentas revelaciones para el alma.

Hace cosas aparentemente simples, como mantener la despensa llena de los insumos necesarios para agasajar a sus invitados, en aquel Palacete donde siempre espera un desfile de gente para conversarle…

Y así transcurre su vida; entre plantas, adeptos, curiosos, fans, traidores y de todo un poco más… Dominándolo todo desde el Invernadero: aunque no todo sea perfecto… Las plantas parecen estar por florecer…

 

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